libros

1-  El sistema educativo que dio trabajo a las generaciones anteriores ahora es incapaz de facilitarlo a los jóvenes si no están dotados de las nuevas competencias para abrirse camino: la capacidad de concentración, la vocación de solventar problemas, la voluntad de trabajar en equipo, desarrollar la inteligencia social y aprender, por fin, a gestionar sus emociones.

Excusas para no pensar (Eduardo Punset)

 

2- “O si eres la clase de persona que no tiene agallas, que se rinde cada vez que la vida lo empuja. Si eres ese tipo de persona, vivirás toda tu vida jugando a lo seguro, haciendo las cosas correctas, reservándote para un acontecimiento que nunca ocurrirá. Y luego morirás, siendo un viejo aburrido. Tendrás muchos amigos que realmente te querían porque eras un tipo bueno y trabajador que pasó su vida jugando a lo seguro, haciendo las cosas correctas. Pero la verdad es que habrás dejado de manera sumisa que la vida te empujara. En lo más profundo estabas aterrorizado ante la idea de correr riesgos. Realmente deseabas ganar, pero el miedo a perder era más grande que la emoción de ganar. Muy adentro, tú y sólo tú sabrás que no te atreviste. Elegiste jugar a lo seguro.”

El monje que vendió su Ferrari (Robin S. Sharma)

 

3- “¿Cómo puedes tener un plan a cinco años cuando no sabes lo que sucederá en los próximos cinco minutos?”.

De parado a empresario (Borja Prieto)

 

Y la cita extra…

—Un ratón se encontró con un gran gato en un desván, que lo acorraló en una esquina sin dejarle escapatoria. El ratón le dijo, temblando: «Por favor, señor Gato, no me coma. Tengo que volver a mi hogar. Mis hijos me esperan hambrientos. Déjeme huir». El gato le respondió: «No te preocupes. No te voy a comer. No se lo digas a nadie, pero yo soy vegetariano. No puedo comer carne, así que has tenido suerte al encontrarte conmigo». El ratón le dijo: «¡Ah! ¡Qué día más maravilloso! ¡Qué ratón tan afortunado soy! ¡Mira que topar con un gato vegetariano!». Pero al instante, el gato se abalanzó sobre el ratón, lo inmovilizó con las zarpas y le clavó sus afilados dientes en el cuello. El ratón agonizante preguntó al gato con su último aliento: «¿Pero no habías dicho que eres vegetariano y no puedes comer carne? ¿Era una mentira?». El gato dijo relamiéndose: «No, no puedo comer carne. No te he mentido. Por eso, voy a llevarte en la boca y te voy a cambiar por lechuga».

1Q84 (Haruki Murakami)

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